LO MEJOR DE LA SEMANA

miércoles, 25 de enero de 2012

Pasión Montoreña: Miércoles Santo

Hoy 25 de Enero como todos sabéis cumplimos 6 meses en la Red. Como todos sabéis, uno de los puntos fuertes de nuestro Blog es la Semana Santa de Montoro y hoy no podemos dejar de lado la Pasión Montoreña. en este lugar hemos optado por el Miércoles Santo, ya que siguiendo el orden cronológico que llevamos es el día que corresponde. A continuación observaréis lo que es para mi el Miércoles Santo Montoreño, a través de un texto totalmente personal y una serie de fotografías y vídeos.
Miércoles Santo Montoreño, naciste hace justamente cincuenta años, esa tarde de Domingo de Ramos de 1962. Tú, Santísimo Cristo de las Penas ocupaste el vacío de ese Miércoles Santo Montoreño. Pero tú no solo ves a tu pueblo en esa noche de Miércoles Santo, en la noche del Domingo de Ramos abandonas a tu Madre de Consolación y Esperanza y a Nuestra Señora del Carmen para estar con tu pueblo, tu pueblo montoreño. Ese pueblo que has cuidado desde hace bastantes siglos, desde siempre en el Altar Mayor de la Iglesia del Carmen mirabas a tus fieles, escuchando sus súplicas y reconfortando su dolor. En esta tarde de Domingo de Ramos atraviesas la puerta de la parroquia de Nuestra Señora del Carmen y un año mas estas con Montoro. Te deslizas a hombros de tus hermanos cofrades por esta Jerusalem montoreña, hasta llegar a la Iglesia de Santa María de la Mota. Alli rodeado de los vestigios de la historia, permanecerás durante tan solo tres días. Tres días de ferviente culto en el que los hermanos de tu cofradía te darán culto junto a Jesús Sacramentado. Tras haber pasado tres días en solemne triduo, debes abandonar esa humilde morada. Esa morada que fue el primitivo centro religioso montoreño. Debes descender hasta la Parroquia de San Bartolomé, allí ya esta todo preparado. Tus hermanos cofrades farol en mano quieren sacarte a la calle.
La hora ya ha llegado, como cada año debes salir de la Parroquia de San Bartolomé para llegar al pueblo montoreño, ese pueblo que tu quieres visitar. Al que se encuentra en las calle escrucijadas del pueblo de Montoro. Tú desciendes a las calles mas alejadas y complicadas, para llegar a cada uno de los montoreños.
Tras atravesar la pequeña entrada de la Parroquia de San Bartolomé, llevas justamente delante tuya un cortejo de nazarenos único. Nazareno del Miércoles Santo, tu eres un nazareno humilde, con tu túnica negra y tu cingulo franciscano llegas a la verdadera raíz del pueblo montoreño. Sus calles empedradas y sus cuestas, esas calles que durante todo el año nadie ha pisado. Pero que en la noche de Miércoles Santo es necesario visitar, en cada rincón de esta Jerusalem Montoreña vemos a alguien. Pero, ¿a quien esperan? Esperan al Rey de Reyes, Cristo Muerto al son de un ronco tambor ha muerto por todos nosotros. El silencio es la piedra angular de esta Estación de Penitencia es el SILENCIO, solo es roto en varios momentos de la noche. El primero está a punto de suceder, tras subir hasta la primitiva Plaza de Santa María de la Mota hemos descubierto al orgullo de cualquier montoreño, la Asociación Musico-Cultural Juan Mohedo y al son de Cristo en la Cruz acompaña el cadáver de Cristo durante unos breves instantes.
Esta dulce melodía va acompañando el sinuoso andar de nuestro querido Cristo de las Penas, anteriormente conocido como Cristo de la Salud. Salud, esa palabra que no esta muchas veces incluida en nuestro vocabularia. Palabra que solo recordamos cuando necesitamos SALUD en nuestras vidas. Pues ahí esta nuestro Santísimo Cristo de la Salud, que ya se dirígia a lo mas profundo de Montoro. En busca de todas aquellas personas faltas de Salud y llenas de Pena. Pena que esta talla de otro tiempo nos quiere consolar. Rodeado de lirio morado y con sus humildes faroles va pasando por la calles que ni recordamos sus nombres. Observando la imagen de nuestro Cristo de las Penas llegamos a la conclusión de que es todo HUMILDAD, desnudo, como su bendita madre montoreña lo trajo al mundo. Con unos humildes faroles de forja y en su humilde paso de madera al son de un ronco tambor de piel de pellejo. El esta ahí entre los pobres y humildes y no podía ser menos. Va a visitar a su pueblo de la manera más humilde.
Pero hablar de Miércoles Santo Montoreño es hablar de farol y nazareno. Faroles de forja, que más decir de con solo decir "forja". Por suerte uno de los mejores logotipos de nuestro pueblo y como no, largas colas de nazarenos. En las que muchísimos de nosotros hemos participado, comenzando por un servidor. Sin duda, la armoniosa melodía del farol junto con el bombo por excelencia de esta noche mágica. Ambos sonidos conforman una melodía indescriptible, no se puede reflejar en ninguna partitura. Ese sonido es Miércoles Santo Montoreño, ese sonido que  no podemos encontrarlo en ninguna otra Semana Santa de cualquier lugar. Pues por esta sencilla razón esta Estación de Penitencia no es solo eso, es mucho más. ES MONTORO. Claro reflejo de nuestras costumbres y de la esencia de nuestro pueblo. Esto es lo que hay que cuidar, debemos de dejar de lado en muchas ocasiones lo de "fuera" y mimar un poco más lo nuestro. Debemos de recordar que esta es nuestra carta de presentación al mundo, lo original es lo que vende y si no lo cuidamos puede que desaparezca. Por suerte, no estamos ante el caso, ya que en sus 50 años de Cofradía nunca ha decrecido, al contrario, la pasión por el Santísimo Cristo de las Penas ha aumentado y sobre todo entre los mas jóvenes que no dudan en acompañar con farol en mano a esta imagen.
Silencio, respeto, oración y también oscuridad son los ejes de esta Estación de Penitencia. Esa oscuridad que solo es rota por alguna vela y como no, por el chisporroteo de una lampara de aceite. Ese ligero ruido es otro de los signos de este Miércoles Santo Montoreño. Esta luz prefiera iluminar el cortejo fúnebre que nos muestra a Cristo muerto en la Cruz. Colocamos una luz en señal de duelo a esta Cristo Muerto. El en vida nos dijo: "Yo soy la luz del mundo" y tras ser brutalmente asesinado se convertirá en esa luz que no se apaga nunca, pero para que esto suceda tendremos que esperar algunos días más. Este candil ilumina los rincones de nuestro pueblo, esos bellos rincones que todos los visitantes admiran. Esta es la singularidad de nuestro pueblo, hay que conservarlo.
El paso cada vez se va achicando porque tus hermanos cofrades no quieren dejarte solo un año más. Pero llega curiosamente uno de los momentos mas esperados por todos, ya te encuentras bajo el Arco de la Torremocha. Gracias a la gran maestría de tus hermanos portadores has podido superar esta piedra del camino, pero ahí de nuevo esta Estación de Penitencia nos muestra mas sorpresas. Los hermanos de tu cofradía en la oscuridad de la fría noche y ante tí, entonan unos cánticos que sin duda nos trasladan a otra época. Pero tú no puedes detenerte más, te espera pronto el mejor momento de tu noche de Miércoles Santo Montoreño, te esperan ellos.
 ¿Quienes son ellos? Ellos son la joya de nuestro pueblo, el reflejo vivo de nuestra historia, ellos son los ancianos del Hospital Jesús Nazareno. Los que tienen la mayor pena de nuestro pueblo, pero muchos no tienen dolores físicos. Son dolores en el alma, dolores causados por la soledad y el abandono. Pues por lo menos en esta noche de Miércoles Santo y en la Tarde del Jueves Santo todo el pueblo visitará esta Residencia. El reflejo de una vida llena de dedicación se mezcla con los ojos inocentes de cualquier niño nazareno del Santísimo Cristo de las Penas. Tras haber consolado la gran pena de tus ancianos debes dejar también a tu Madre Bendita del Rosario Doloroso, que rota de dolor tras ver a su hijo muerto en una cruz debe quedarse en su capilla un día más. Ella deberá ver el castigo brutal de la flagelación y llorar ante el derramamiento de sangre de nuestro Señor Jesucristo.
De nuevo el silencio de esta noche de Miércoles Santo montoreño se rompe, de nuevo nuestra Banda de Música entona Cristo en la Cruz y con gran solemnidad el Santísimo Cristo de las Penas descienda la Calle Alta con unas vistas privilegiadas. Con sus ojos observa la Parroquia de San Bartolomé y su campanario, queda maravillado como cada año de la belleza de nuestro pueblo. Al llegar a la puerta de San Bartolomé, la molinaza intenta amortajarlo. No quiere que el Redentor del mundo permanezca un minuto más en esa cruz, no puede soportar más ver el cuerpo inerte de nuestro Señor. Ya comienza a entrar por la estrechez de la fachada de San Bartolomé y la armonía de la Marcha Real despide esta imagen un año más.

4 comentarios :

  1. jose antonio martinez hortelano25 de enero de 2012, 12:47

    mi mas sincera enhorabuena felicidades y que el Santisimo cristo de las penas te ayude en tu caminar con este maravilloso blog

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  2. Francisco José Aguilar Pérez.25 de enero de 2012, 14:21

    Muchas gracias, un artículo muy bueno.Haber si somos capaces de celebrar los 50 años de la Cofradía como esta se merece, aunque seguro que con la caracterista princiaoal de la Cofradía, La AUSTERIDAD, pero seguramente de forma muy emotiva. Un saludo a todos. Francisco Aguilar.

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  3. Me encantaría ponerme en contacto con algún miembro de la junta.......... A ver si es posible por aqui. Un abrazo.

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  4. Hola miguel, soy macarena montilla y pertenezco a la junta de esta Cofradía. encantada de poder ayudarte. un saludo. por cierto muy bonito articulo

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